| IX.- LA SEGUNDA DESCENTRALIZACIÓN Y LA
POTENCIACIÓN DE LOS ENTES LOCALES
IX. 1. LA HORA DE LOS AYUNTAMIENTOS. Si el proceso de descentralización política a favor de las Comunidades Autónomas ha alcanzado ya su plena madurez, el Partido Popular cree que ha llegado el momento para dar un nuevo impulso a la descentralización, esta vez a favor de los Entes Locales. Esta ha de ser la tarea política de vertebración territorial de los próximos años que nos comprometemos impulsar. Durante los últimos veinticinco años, los Entes Locales han visto prácticamente inalterada la configuración legal de su ámbito competencial, sin que se haya producido una prolongación del proceso descentralizador a su favor, siendo las más próximas a los ciudadanos. Nuestra organización administrativa y territorial ha sido históricamente municipalista. Municipios, provincias e islas son entidades vivas, respaldadas por los ciudadanos, que las sienten como propias y con las cuales se identifican. Las Administraciones Locales deben responder a las características y demandas que una sociedad desarrollada e integrada en Europa, como la nuestra, exige. Deben ser administraciones democráticas y transparentes, reducidas y simplificadas; facilitadoras del desarrollo económico y social. Deben colaborar en la prestación de servicios integrados con el resto de las Administraciones y, sobre todo, deben situar a los ciudadanos en el centro de su actuación. Acabamos de lograr un acuerdo unánime para transformar las Haciendas Locales. La modernización de su estructura impositiva, eliminando el IAE para más del 90 por 100 de sus contribuyentes, y la modificación del modelo de participación de las Corporaciones Locales en los ingresos del Estado, incrementando su cuantía y mejorando claramente su capacidad de crecimiento futuro, era otro paso previo necesario para dar un nuevo impulso a la descentralización. Este impulso pretende atribuir nuevas competencias a los Entes Locales. Es la consecuencia lógica del proceso de descentralización iniciado hace 24 años y dará un mejor cumplimiento a los principios que inspiran la Constitución. Además, se responde a lo establecido en el artículo 4 de la Carta Europea de Autonomía Local, ratificada por España en 1988, en el que, en aplicación del principio de subsidiariedad, se recomienda encomendar el ejercicio de las competencias públicas a las autoridades más cercanas a los ciudadanos. IX. 2. EL PACTO LOCAL Entendemos que la segunda descentralización debe ser llevada a cabo por los actores que constitucional y estatutariamente están legitimados para ello: las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos. Para hacerla posible, las Comunidades han de atribuir parte de sus competencias a los Entes Locales que integran sus territorios, cediendo para ello los medios humanos, materiales y presupuestarios que hagan posible una gestión adecuada. Los criterios con los que abordamos este proceso descentralizador son los siguientes:
Nuestras propuestas:
La progresiva asunción de tareas en estas materias por parte de las Corporaciones Locales significará un nuevo protagonismo de los Municipios, que responde fielmente a los postulados del modelo de organización territorial de la Constitución. Se logrará así una vertebración institucional equilibrada y una mejora en la prestación de los servicios en beneficio de los ciudadanos. IX. 3. UN COMPROMISO RENOVADO CON EL MUNICIPALISMO Desde 1996, uno de los ejes básicos de acción del Partido Popular y del Gobierno de la Nación ha sido poner en valor el papel que las Entidades Locales españolas (Diputaciones Provinciales, Consejos y Cabildos Insulares, Mancomunidades y Ayuntamientos) tienen en la organización institucional del Estado, de acuerdo con lo previsto en la Constitución de 1978 y con la propia realidad que dichas Entidades representan en la actualidad. Esto ha sido posible, en primer lugar, por la visión municipalista que el Partido Popular ha mantenido a lo largo de toda su historia, y que ha trasladado a medidas concretas desde que viene ejerciendo la responsabilidad del Gobierno y, en segundo lugar, porque ha sabido conectar con la importante experiencia acumulada por miles de alcaldes y concejales que, desde 1995, le convierten en el primer partido municipal de España. En este sentido, en estos últimos años se han puesto en marcha iniciativas largamente demandadas por el municipalismo y por la sociedad española a las que el Partido Socialista Obrero Español no fue capaz de dar respuesta en sus años de gobierno. Así, por ejemplo, la Ley de medidas para el desarrollo del Gobierno Local, que supuso, entre otros importantes avances, el acceso de las Entidades Locales al Tribunal Constitucional en defensa de su autonomía; el impulso de los Pactos Locales Autonómicos, que está viniendo a poner en marcha la descentralización pendiente; o la reciente reforma de la Ley de Haciendas Locales, que sitúa a dichas Entidades ante un nuevo modelo de financiación que supera los graves problemas que planteaba la anterior legislación. Y, todo ello, desde una concepción del Estado en la que a las Entidades Locales les corresponde adquirir nuevas funciones y responsabilidades, como lógica consecuencia del modelo descentralizado y subsidiario asumido desde 1978 y reafirmado en el Tratado de Maastricht. Para dar forma a tales iniciativas, el Partido Popular y el Gobierno de la Nación han planteado en todo momento una relación abierta y leal con los representantes del municipalismo español integrados en la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), al entender que las reformas que se han planteado requerían el concurso del conjunto de quienes asumen, día a día, la responsabilidad del gobierno local. También era imprescindible reforzar el carácter institucional de la Federación, lo que se ha hecho a lo largo de estos años mediante la firma de numerosos convenios de colaboración, la incorporación creciente de aquélla a órganos consultivos del Estado y con el establecimiento en los Presupuestos del Estado de una línea de financiación incondicionada a la propia FEMP, desde el año 2001. Nuestras propuestas:
Todas estas líneas de reforma nos permitirán seguir potenciando las Entidades Locales españolas en el valioso papel que desempeñan como elemento de equilibrio territorial y para la prestación insustituible de servicios a los ciudadanos. Pero ahora se inicia una nueva etapa en la que hay que intensificar las líneas de actuación mantenidas hasta este momento en tres direcciones concretas: mejorando la democracia local, abriendo nuevos cauces a la participación ciudadana y al protagonismo de la sociedad, y reforzando los perfiles de la Administración Local en la prestación de los servicios que le son propios. IX. 4. MUNICIPIOS Y DEMOCRACIA. Los municipios han sido un factor clave en el desarrollo y la consolidación del sistema democrático que los españoles nos dimos en 1978. Tras largas décadas de inadaptación de las Entidades Locales a la realidad a la que debían servir, a partir de las primeras elecciones municipales de 1979 las Entidades Locales españolas se constituyeron en un referente imprescindible para los ciudadanos, en un doble orden: en la necesidad de respuestas inmediatas a problemas cotidianos hasta entonces no atendidos y como vía de participación en la gestión de los asuntos locales. Los veinticuatro años transcurridos desde entonces han supuesto un acervo democrático indudable Es cierto que el proceso de adaptación de las Corporaciones democráticas a la exigente demanda ciudadana ha creado no pocas disfunciones y problemas de diverso tipo, pero no lo es menos el hecho de que las sucesivas generaciones de alcaldes y concejales han sabido superarlos en un ejercicio de responsabilidad y madurez democrática que hoy debe ser reconocida. El municipio es el primer ámbito en el que se desenvuelve la democracia. Si resulta cierto que ésta ha funcionado y funciona satisfactoriamente para ordenar nuestra convivencia, también lo es que para atender nuevas demandas de los ciudadanos es preciso dotarla de más transparencia, mayor capacidad de eficacia y más participación. La ciudadanía exige la eficacia de las instituciones en la resolución de sus problemas y también que se le tenga en cuenta en las tomas de decisiones. Por ello, para trabajar en el perfeccionamiento de nuestra democracia local, proponemos tres grandes líneas de actuación:
IX. 5. PARTICIPACIÓN Y PROTAGONISMO DE LA SOCIEDAD El Partido Popular ha impulsado, en los últimos años, iniciativas de reforma de amplio alcance para favorecer el protagonismo de la sociedad en las relaciones políticas, económicas y sociales de nuestro país. Y lo ha hecho con la profunda convicción de que sólo mediante dicho protagonismo es posible la mejora de la democracia y el crecimiento económico. Pero, si bien este principio tiene una dimensión nacional, es en el ámbito local donde su aplicación tiene las realizaciones concretas más perceptibles y valiosas Y ello es, justamente, porque es en los municipios donde se desarrollan las iniciativas que más directamente interesan o afectan a los ciudadanos y en donde, en consecuencia, más debe favorecerse su participación activa en la gestión y buen fin de dichas iniciativas. Para el Partido Popular, hablar de democracia local es hacerlo de participación ciudadana, porque la proximidad de los problemas y de quienes deben abordarlos hace que se favorezca una relación que va más allá de la simple emisión del voto con ocasión de las correspondientes elecciones. España cuenta, además, con una reciente pero muy arraigada tradición asociativa vecinal, que ha convertido el contacto entre el gobernante y el gobernado en un campo de relaciones intensas y fructíferas, bien conocidas, que constituyen hoy un importante elemento para el desarrollo democrático local. Consciente de ello, el Gobierno de la Nación ha impulsado dos leyes que vienen a facilitar significativamente ese desarrollo, como son la nueva Ley de Asociaciones y la Ley de Mecenazgo, que ofrecen instrumentos concretos para el asociacionismo en el ámbito local que ahora deben ser desarrollados conforme a la propia dinámica municipal. Nuestras propuestas:
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